El Hierro se Afila con el Hierro
Cuchillos
que sirven y cuchillos que se oxidan.
Gracias a Dios, el
fin de semana pasado pude comprar un juego de cuchillos totalmente nuevo, les
confesare que tenía miedo de no comprar los adecuados, que si eran bonitos no
fueran resistentes o que fueran muy caros. Realmente nunca se sabe cuál es la
diferencia de un cuchillo de buena calidad a uno barato, hasta que probamos un
cuchillo afilado, y notamos la diferencia.
Esto me trajo de
nuevo a la mente el versículo que me ha rondado por la cabeza en los últimos
meses “Hierro con hierro se aguza; así el hombre aguza el rostro de su amigo.”
Cuando use por primera vez el cuchillo nuevo, fue una gran diferencia a mis
usados cuchillos, que habían perdido el filo y se desarmaban, se atoraban en
los bordes y eran un poco pesados.
Como madre de un
varón, puedo entender este versículo en un ámbito que no había comprendido sino
hasta hace poco, la competencia entre varones en muchos aspectos juega una
parte importante de este afilamiento del carácter, en las niñas el carácter es
más amable, y cálido, pero un varón necesita un compañero en las batallas con
el que pueda tanto competir como enfrentar su carácter a el desafío y al
compañerismo. Un hombre como un cuchillo pueden ser afilados en un principio o
como parte de su propia naturaleza, pero el trato constante y la rutina pueden
achatar los bordes y perder ese empuje y capacidad de corte, sin embargo los
amigos y compañeros pueden ayudarlos a no mantenerse en sus propios
razonamientos, si no que exigen más de ellos, los padres ejercen ese mismo
poder de aguzamiento en los hijos varones, pero como todo debe de ser hecho con
tiento y madurez ya que un cuchillo en manos equivocadas puede romperse.
Por la simple
lógica de este versículo, cuando me hablan de hermanos que no se congregan,
entiendo que esto no es bueno, porque tarde o temprano perderán su filo, o lo
disminuirán, se volverán herramientas con las que es pesado tratar, y creo que
ningún buen cristiano quiero ser una herramienta inútil en las manos de nuestro
señor.
Doy gracias que tengo amigos que aun a la distancia aguzan
mis sentidos espirituales y con los que puedo hablar y compartir de mis
emociones y pensamientos en Dios. En el ámbito familiar y como padres y esposas
podemos mantener afilados a nuestros amados:
-Oremos fuerte y fielmente, porque nuestros hijos tengan amistades
que no apapachen sus emociones o fomentes sus vicios, si no que verdaderamente
afilen su carácter para que desarrollen las fortalezas de carácter que
requieren.
-Si tenemos algún talento no dudemos en perfeccionarlo,
actualmente la tecnología nos ha brindado la oportunidad de aprender casi
cualquier cosa por internet, pero si encontramos un amigo que sea tan bueno o
mejor que nosotros no dudemos de acercarnos a él para desarrollar aún más ese
talento.
-Hablemos con otros hermanos de la congregación, y aun
cuando parezca que no tenemos nada en común, podemos estar seguros que si lo tratamos
podremos mejorar por lo menos en nuestra paciencia y humildad.
-Afilemos a nuestros líderes de forma respetuosa, para tener
siempre la bendición que Dios derrame a través de ellos.
-Demos gracias de los momentos difíciles en una relación ya
que son una práctica para desarrollar amor, misericordia y perdón.
-No seamos tolerantes ni permisivos con el pecado de
nuestros amigos, el verdadero amigo no solo está para confortar si no para enfrentarnos
cuando nos salimos del camino.
-Pasemos tiempos de intimidad con el único y perfecto amigo
que tenemos, Jesús.