viernes, 4 de marzo de 2016

Enfrentando la tormenta
Sombrillas para un corazón.

Todas las familias pasamos por momentos complicados, nada es perfecto, siempre hay una nueva prueba que enfrentar y es cuando las dinámicas de acción de los individuos determinan que tan fuerte es la cadena.
En esos momentos de enfrentar problemas como el desempleo, la perdida de algún integrante, o alguna enfermedad, a todos se nos hacen un vuelco en el corazón y estamos propensos a que la angustia nos tome de la mano. Jesús nos aseguró que en mundo tendríamos aflicción y no por esto es más fácil recibir el primer impacto. Los miembros de una familia reconstituida, tienen la humana tendencia de huir del barco cuando ven que se hunde, no por otra cosa, si no, porque es muchas veces la única forma en que se  aprendio a liderar con las perdidas.
Hoy quiero ser muy sincera y hablar de lo que hemos hecho en casa en estos momentos en los que enfrentamos ciertas tormentas, no sé si son herramientas útiles para todos, pero a nosotros nos  sirven para resistir mientas pasa el temblor.

1  Conocer la razón por la que Dios pone tormentas en nuestra vida. Las tormentas llegan normalmente para tres tipos de situaciones en la vida cristiana, una es la tormenta que evita que continuemos en nuestra propia voluntad y busquemos la voluntad de Dios (Jonás), la tormenta que nos saca de la esclavitud y nos da la oportunidad de ministrar a otros en palabra de Dios ( Pablo) y la tormenta donde Dios se levanta y pone orden para mostrar que él es Dios sobre cualquier circunstancia (los apóstoles en la barca).

2.      Confiar en que La Voluntad de Dios en nuestras vidas, es mejor que nuestros deseos. aun cuando no alcancemos a ver con nuestros ojos físicos que las cosas cambien.

3.       Entregar a las personas que están fuera la voluntad de Dios y orar para que puedan reconocer su mano en medio de sus circunstancias.

4.      Permanecer unidos ayudándonos unos a otros, tanto en lo físico, como en lo emocional y lo espiritual. Porque cuando uno se cansa el otro vigila. Perdonándonos a nosotros mismos y perdonando a los demás, por nuestros pecados y faltas así como Dios nos ha perdonado.

5.       No privarnos de gozar  las bendiciones, que Dios ha dispuesto para cada día. Dar gracias por los pequeños detalles que iluminan el día.

6.      Comprender que todo está hecho por él y para él y que él sea nuestra guía, leer y leer su palabra para consuelo en los momentos de desesperación. 

7.       Reconocer que él tiene el control y visualizar esta vida como temporal, que nuestro destino esta con él en la eternidad.


Enfrentar la tormenta entrena en humildad al corazón para que Dios tome el control. 


Isaías 46:4 Aun hasta vuestra vejez, yo seré el mismo, y hasta vuestros años avanzados, yo os sostendré. Yo lo he hecho, y yo os cargaré; yo os sostendré, y yo os libraré.