jueves, 4 de agosto de 2016

Clamor por los perdidos
Perdónalos porque no saben lo que hacen.

Muchas , muchas veces, cuando me distraigo y quito mi mirada de Jesús, termino viendo oyendo o sintiendo algo que me recuerda mi pasado, una canción, un libro, una conversación, me envía a lugares en mi mente que pueden ser desde recuerdos infantiles de juego y regocijo con mis padres, hasta tristes y oscuros momentos de depresión y de derrota moral. Hoy escuche el sound track de squad suicide, y mi corazón se derritió de tristeza, acababa de escuchar como la música puede acercarnos o alejarnos de Dios y muchas de estas canciones están llenas de miedo, de una terrible necesidad y de mucha oscuridad, (jajajajaja ya veo a la mitad del mundo criticándome por escuchar estas canciones y a la otra mitad haciendo lo mismo por ser puritana)…

Y recordé, recordé mi pasado, recordé como era vivir sin esperanzas, sintiendo un hambre espiritual que no me dejaba ver la luz, recordé lo necesaria que es la adrenalina, y otros estimulantes para no sentir que estamos muertos, recordé como el orgullo propio trataba de llenar los vacíos y el egoísmo quería abarcarlo todo… escuche a Freddy Mercury y por primera vez en la vida, no lo elogie por su capacidad artística, pero tampoco lo condene, lo único que nació en mi corazón fue una gran tristeza, sentí compasión, compasión por que un hombre con su talento estaba tan vacío, que una de sus canciones más populares invoca demonios y es la más clara expresión del miedo del niño que era… y pensé en mi misma cuando era adolescente y joven adulta, cuando en mi interior era una niña asustada buscando llenar el vacío de mi alma, recordé a los chicos en el tutelar, a los de los centros de rehabilitación, los de la colonia, a los de tantos y tantos escuadrones suicidas que hay en las calles, seres humanos tratando de olvidar, a base de dolor y evasión su vacío, su pasado y su presente, dejando la inocencia para poder ser los más rudos.

Pero hoy Dios no me llevo hasta este punto para quedarme ahí y tener una lucha contra mi carne y mi mente, me llevo hasta ahí porque SENTÍ la necesidad de orar por los perdidos, porque son los más necesitados de su AMOR, de su GRACIA.

Yo he decidido servir a Cristo, pero si voy a servirlo no puedo ignorar a los que más necesitan de él, porque es necesario y justo que la Iglesia madure y se perfeccione, pero el cuerpo no está completo sin ese hombre, mujer o niño, que aún no conocen a Dios, que aun llenan su vida de cualquier cosa, con tal de evadirse de su temor y soledad.

La palabra dice que no hay uno justo, ni tú, ni yo, si conoces a Jesus como señor y salvador, tienes la opción de andar por caminos luminosos, así que ve y anda por ellos, pero no olvides que un día Dios te escogió y de donde te saco, porque él va usar esos recuerdos, ese dolor y conocimiento, para que otros del mismo lugar vengan a él.

Por hoy solo por hoy, deja tu carga y ora por tu enemigo, por aquella persona que sabes que no conoce a Dios y ten compasión de tu prójimo, porque si Dios pudo ver en ti a un hijo amado, también puede hacerlo por ese que aún está perdido.

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34)

“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia” (1 Timoteo 2:1-2).

 “…Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito” (Éxodo 32:31-32)


“Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó en gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió” (Hechos 7:59-60).